
Por: Juan Mauro Soriano
Una sola imagen promocional circulando en las redes bastó para alborotar el gallinero político en Oaxaca de Juárez. En ella, cuatro suspirantes buscan medir el pulso de la ciudadanía y de la militancia con la ilusión de rescatar la capital: #HeliodoroDíazEscárraga, Eduardo Reyes Santiago, #PaulaSilva y Hugo Jarquín. Sin embargo, al pasar cada perfil por el tamiz de la realidad electoral y de la memoria colectiva, la lista se reduce drásticamente por su propio peso. Y no, no es soberbia partidista, es simple y llana física-política.

El descarte inminente: El desgaste, el chapulineo y la improvisación
Hacer a un lado a los perfiles inviables no es un capricho, es una necesidad de supervivencia electoral. Nadie en su sano juicio podría escatimar la larguísima trayectoria y la solidez institucional de Heliodoro Díaz Escárraga, actual delegado del CEN del PRI en #Oaxaca; su paso por la administración pública le otorga un peso indiscutible. Pero seamos honestos: en un escenario donde el descontento social acumulado hacia las siglas tricolores aún echa raíces en los sectores urbanos, apostar por una figura de la vieja guardia es tan útil como querer apagar un incendio con gasolina. La experiencia suma, sí, pero el desgaste histórico resta todo margen de maniobra.
Por otro lado, la inclusión de Hugo Jarquín en este catálogo de aspiraciones genera más ruido que certezas. Su máxima representación legislativa la alcanzó saludando desde la bandera del PRD y la izquierda oaxaqueña. Pretender abanderar al priismo con un perfil que ha chapulineado a placer no solo raya en el pragmatismo más descarado, sino que provocaría un profundo rechazo y una erupción gástrica en la militancia tricolor de cepa. Con los oportunistas ajenos, ni a la esquina.
Finalmente, al hablar de la Maestra Paula Silva —quien se presenta en los carteles con una narrativa de frescura bajo la bandera de “innovación y solidaridad”— hay que decirlo sin tapujos: la política capitalina no perdona la improvisación. El hecho de no contar con un reconocimiento social amplio ni un trabajo de territorio previo le juega totalmente en contra. En una plaza tan hostil y competitiva como Oaxaca de Juárez, salir a las calles con un rostro desconocido para las mayorías es un lujo que el partido simplemente no se puede dar.
Eduardo Reyes: La ruta con estructura y congruencia
Descartados el peso del pasado, el transfuguismo y la improvisación, la ecuación real apunta hacia Eduardo Reyes Santiago. Su perfil no se sostiene en ocurrencias de marketing, sino en un trabajo político consolidado a ras de suelo.
En el plano institucional, cuenta con oficio y antecedente municipal tras haber sudado la camiseta como regidor de la capital durante el periodo 2017-2018, lo que significa que no improvisará al llegar al Ayuntamiento, pues conoce perfectamente las entrañas, las necesidades y la operatividad de la administración municipal.
Asimismo, su labor se sustenta en un auténtico trabajo de base y estructura. Su paso por la dirigencia municipal del PVEM —en aquellos ayeres donde el Verde jugaba fielmente como aliado satélite del PRI— y su actual trinchera al frente del Movimiento Territorial (MT) le han permitido picar piedra real en las colonias, barrios y agencias de la capital.
A esto se suma una permanencia probada; a diferencia de los veletas que brincan de embarcación al primer temblor, él ha mantenido la estructura viva, de pie y dialogando de tú a tú con los liderazgos locales que sostienen al partido en los momentos difíciles.
El PRI no está para subirse a un ring a experimentar con cartas de papel ni para regalarle oxígeno a los fantasmas del pasado. Si la dirigencia estatal y nacional realmente quieren competir por la presidencia municipal capitalina con números reales y no solo conformarse con alguna regiduría en la capital, la ruta lógica apunta inexorablemente hacia quien conoce el aparato municipal, tiene estructura de tierra y lealtad partidista probada.
Desde esta trinchera y con la voz de quien camina con orgullo esta militancia, hago un llamado respetuoso pero enérgico a nuestros dirigentes: escuchen a las bases, valoren los perfiles que han resistido con la camisa bien puesta y tengan en cuenta que en el tablero de la capital, Lalo Reyes no solo surge como una alternativa natural, sino como la única carta con lo necesario para no solo darle batalla al candidato del partido en el poder, sino lograr recuperar la capital del estado.




