
Oaxaca de Juárez, Oaxaca, 13 de julio de 2026.- Hay frases que no se pronuncian, se disparan. Y la que hoy lanzó María del Carmen Ricárdez Vela, presidenta del Comité Directivo Estatal del PRI en Oaxaca, cayó como una sentencia sobre la mesa política nacional: “la austeridad es para el pueblo, la opacidad es para el poder”. Con esas palabras, la dirigente priista respaldó sin titubeos el más reciente análisis del líder nacional del tricolor, Alejandro Moreno Cárdenas, un documento que no se lee como discurso sino como radiografía que señala al régimen que se empeña en sepultar bajo comunicados y buenas intenciones.
Porque la opacidad, dijo, no es un accidente de este gobierno, es su método. Es la forma en que gobierna quien no quiere ser visto. Contratos que jamás se licitan. Información escondida bajo el pretexto de la seguridad nacional cuando lo único que en realidad se protege son intereses políticos. Eso no es transparencia, sentenció Ricárdez Vela, eso es complicidad institucionalizada, vestida de honestidad valiente para la fotografía y de silencio absoluto para la rendición de cuentas.
Y mientras el poder se blinda, al pueblo se le exige sacrificio. Se le exige aguantar, conformarse, esperar. Porque la austeridad republicana, la misma que se predica todas las mañanas desde el púlpito presidencial, jamás ha tocado al poder: ha golpeado a la gente. Se ha convertido en menos Estado justo donde más se necesita. Menos Estado en la clínica que no tiene medicinas. Menos Estado en la patrulla que nunca llega. Menos Estado en la banqueta rota que nadie repara. Es el retrato de un país donde se predica la frugalidad mientras las salas de urgencias siguen vacías de lo esencial, donde madres que buscan atención para sus hijos enfermos hacen filas que terminan en tragedia, donde los centros de salud mental cierran o se desfinancian y dejan a miles de familias sin un solo lugar a dónde acudir.
Ricárdez Vela fue tajante: en esto, dijo, Oaxaca no se queda callada. Coincidimos con nuestro presidente nacional, Alejandro Moreno Cárdenas, porque lo que él describe no es teoría, es lo que viven todos los días las y los oaxaqueños, en cada hospital sin insumos, en cada patrulla que no aparece, en cada obra pública que nadie audita. No hay austeridad republicana, hay simulación. No hay honestidad valiente, hay opacidad disfrazada de virtud. Y quien gobierna con el dinero de todos y no rinde cuentas a nadie no está construyendo un mejor país, está construyendo impunidad, ladrillo por ladrillo, silencio por silencio.
El PRI, remató, seguirá exigiendo, en Oaxaca y en todo México, que la austeridad deje de ser un castigo reservado para el pueblo, y que la transparencia deje de ser, de una vez por todas, un discurso que solo existe para las mañaneras.






