
Cuando juega la Selección Mexicana, algo especial ocurre. Por unos momentos desaparecen las diferencias y millones de personas se unen detrás de una misma camiseta. Todos queremos que México gane. Todos queremos ver a nuestro equipo luchar, competir y demostrar de qué está hecho.
Pero hay otro partido que también se juega todos los días. No se juega en una cancha ni dura noventa minutos. Se juega en las calles, en las comunidades, en el campo, en las escuelas y en los hogares de millones de mexicanos que esperan mejores oportunidades. Ahí también hay una afición: son los ciudadanos que quieren un mejor país y que están cansados de las promesas incumplidas.
Por eso cobra importancia el esfuerzo de mujeres y hombres que han decidido convertirse en Defensores de México. Personas que entienden que defender a nuestro país no es una consigna, sino una responsabilidad diaria. Defender a México significa escuchar, caminar comunidades, construir soluciones y estar cerca de la gente cuando más lo necesita.
Esa también ha sido la tarea del PRI en Oaxaca: recorrer el territorio, reorganizarse, abrir espacios a las juventudes y construir una alternativa para quienes hoy se sienten decepcionados de un gobierno que prometió mucho y ha quedado a deber en temas fundamentales como la salud, la seguridad, el campo y el desarrollo de nuestras comunidades.
Como en el fútbol, los partidos no se ganan con discursos desde la tribuna. Se ganan con trabajo, disciplina, estrategia y equipo. Y mientras algunos siguen confiando en la propaganda, nosotros seguimos haciendo lo que sabemos hacer: estar cerca de la gente y trabajar por Oaxaca.
Porque este partido apenas comienza.
Y en el 2027 lo ganaremos.





