La detención del ahora expresidente municipal de Juchitán y militante de Morena, activó las alertas en el gobierno estatal, ¿quién sigue? ¿Va en serio lo de la limpieza de las células criminales que tienen nexos con los gobiernos en todos sus niveles?
Pero, ¿de verdad nadie sabía lo que estaba pasando en Juchitán? Desde junio de 2025, las autoridades estatales y federales habían intervenido la Policía Municipal y el C2; hubo detenciones de policías y se revisaron armas y controles de confianza. Después vino el Plan Juchitán por la Paz y, todavía en junio de este año, el alcalde detenido aparecía públicamente junto a funcionarios estatales en una estrategia de seguridad presentada como un ejercicio de coordinación entre gobiernos, ¡vaya tomada de pelo al pueblo!
Detener a un alcalde es una acción importante, pero ¿qué falló antes?¿Cuándo comenzaron las investigaciones? ¿Qué encontraron cuando intervinieron la policía y el C2? ¿Quién permitió que un presidente municipal continuara gobernando mientras avanzaban las indagatorias?
El pueblo de Juchitán merece mucho más que discursos de “transformación”, operativos después de la tragedia y declaraciones de que “nadie está por encima de la ley” y toda la parafernalia de supuestas estrategias por la paz, que claro está; no funcionan para nada. Merece instituciones capaces de prevenir, investigar y actuar a tiempo. Merecen una investigación completa, que se deslinden responsabilidades hasta donde lleguen las pruebas y que se explique si hubo omisiones de funcionarios de cualquier nivel.
Pero sobre todo Juchitán merece paz, merece autoridades al nivel de las exigencias de este municipio, merece la verdad.






