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viernes, 06 marzo 2026 13:02

“Malditos aquellos que con sus palabras defienden al pueblo y con sus hechos lo traicionan”: Benito Juárez.

Periodismo Trascendente:

Raymundo Ibáñez del Castillo.

A tres años y tres meses del gobierno de la autodenominada “primavera oaxaqueña” que encabeza Salomón Jara Cruz, todo está igual o peor y cada vez se acentúa más y más el tan escandaloso nepotismo, los conflictos de interés y la inocultable corrupción que infesta la administración pública estatal.

El Instituto Estatal de Educación para Adultos (IEEA), no es la excepción de estos males tan arraigados que corroen las entrañas de las instituciones del gobierno del Estado, donde la directora general, Juana Aguilar Espinoza, tal parece que llegó ahí para saquear los recursos de los oaxaqueños en beneficio personal y familiar.

Con tal de cuidar los turbios manejos de los recursos económicos, humanos y materiales de esa institución y evitar que trasciendan al exterior y cuidarse las espaldas para que nadie la cuestione y menos sea llamada a cuentas, la ex diputada local de Morena, por dos veces consecutivas, tanto en la 64 como en la 65 legislatura por el distrito electoral 25, con cabecera en San Pedro Pochutla, designó a Brenda Gisela Ramírez Pacheco, como Jefa de la Unidad de Calidad en la Inscripción, Acreditación y Certificación (UCIAC).

Y siguiendo el mal ejemplo del gobernador Salomón Jara Cruz, propició el nepotismo, la corrupción y los conflictos de interés, porque Brenda Gisela Ramírez Pacheco, es la esposa del Jefe Administrativo, Rubén Cortés Mendoza, cerrando así el círculo del manejo deshonesto de los recursos de la institución, para evitar que trascienda al exterior y se conozca toda la podredumbre que envuelve a esta instancia gubernamental estatal.

Y por si estos conflictos de interés tan fuertes y escandalosos no fueran suficientes para saquear las arcas públicas y disponer de los recursos financieros, materiales y humanos como mejor les parezca, no pasa desapercibida la intromisión e influencia del esposo de la titular del Instituto Estatal de Educación para Adultos (IEEA), identificado plenamente como el “profe Juan”, a quien responsabilizan directamente de todo el desorden al interior de la institución.

Al parecer, la directora general del Instituto Estatal de Educación para Adultos (IEEA), Juana Aguilar Espinoza, carece de capacidad y de autoridad y, por lo consiguiente, no puede ejercer el mando y cómodamente deslinda responsabilidades y deja la toma de decisiones a su cónyuge, que es el que hace y deshace, cuando que por sentido de responsabilidad, debería de ser ella la que ejerciera la autoridad y no permitir la intromisión de terceras personas, porque además para eso le pagan y muy bien.

Nada más para darnos una idea de cómo se despilfarran y saquean los recursos del erario público y que es dinero de los oaxaqueños, la directora general del Instituto Estatal de Educación para Adultos (IEEA), Juana Aguilar Espinoza, percibe mensualmente en nómina, la nada despreciable cantidad de 100 mil pesos, equivalentes a por lo menos diez y medio salarios mínimos que recibe la mayoría de los asalariados en la entidad, partiendo de los 315 pesos con 4 centavos, que es el salario mínimo  general vigente a partir del primero de enero de este año 2026, es decir, 9 mil 582.47 pesos que gana en promedio cada trabajador por jornadas laborales de más de 8 y hasta 12 horas de trabajo y con lo que se pudiera proporcionar la manutención a más de una decena de familias de trabajadores en Oaxaca.

A cambio de no hacer nada, la titular del IEEA, todavía recibe al mes cuantiosos viáticos, en más de las veces sin justificación alguna, porque ni va “a hacer trámites” a la Ciudad de México como argumenta, ni tampoco a las regiones del interior de la entidad, porque el trabajo es lo que menos le importa, así como los resultados en la atención de la educación de los miles de adultos que requieren de la atención y de la educación para ese sector tan importante.

A Rubén Cortés Mendoza, incondicional de la directora general del IEEA, con nombramiento de Jefe Administrativo, le tienen asignado un sueldo mensual de 50 mil pesos, que se suma a la percepción de 25 mil pesos mensuales de su esposa, Brenda Gisela Jiménez Pacheco, que en teoría, debería velar por la calidad de estudios que recibe cada adulto desde la Unidad de Calidad en la Inscripción, Acreditación y Certificación y en la práctica invierte el tiempo por el que le pagan en fotos en redes sociales y dedicada al “relajito”.

A todo este despilfarro, propiciado desde la dirección general, se suman los 30 mil pesos mensuales que con dinero de los oaxaqueños y a través del Instituto Estatal de Educación para Adultos (IEEA), les pagan a sus cómplices e incondicionales que cubren las corruptelas de Juana Aguilar Espinoza.

Los 4 vehículos oficiales de la institución, como una camioneta Ram, otra Nissan tipo Frontier y la GMC cerrada, más un automóvil tipo Versa, son utilizados para uso exclusivo de su familia, incluyendo a sus hijos, en lugar de estar concentrados para el servicio de la institución, sumándose el costo de sueldos de choferes, viáticos, combustible y mantenimiento, que son pagados con recursos de los oaxaqueños.

No está por demás mencionar que la supuesta directora del IEEA, Juana  Aguilar Espinoza, quien presume de méritos como el de haber sido dos veces diputada; una en la 64 legislatura y la otra inmediatamente después en la 65, donde tampoco hizo nada por el distrito 25 con cabecera en San Pedro Pochutla, porque carece de capacidad y de voluntad y prefiere cobrar y dedicarse a todo, menos a trabajar.

Sin embargo, por las influencias de las que hace alarde y que dice cultivar “relaciones de compromiso” con el gobernador de la autodenominada “primavera oaxaqueña”, Salomón Jara Cruz, siempre está viviendo del presupuesto y cuando no está en un lado, está en otro, siempre cobrando del erario estatal y disponiendo de los recursos materiales, humanos y financieros a su arbitrio, sin que nada le cueste y menos dar los resultados esperados, porque desconoce totalmente la administración pública estatal y solamente la utiliza para su beneficio personal y familiar.

El caos y la anarquía que impera en el IEEA y que ha propiciado ella desde la dirección general, ha convertido a esa institución en un ente improductivo, contaminando hasta las coordinaciones que dependen directamente de la dirección y que están en manos de incapaces y con personal femenino estrechamente ligado a “sus jefes”, fomentando relaciones personales y no institucionales.

periodismotrascendente2025@gmail.com

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